MEC en la APEC, bueno para el T-MEC

Milan Kundera, el gran novelista y dramaturgo checoslovaco, decía con razón que “la memoria no guarda películas, guarda fotografías” por lo que será necesario conservar en nuestra mente las imágenes de la presencia del Secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard Casaubon (MEC) en el Foro Asia-Pacific Economic Cooperation (APEC) ya que son muy alentadoras y pronostican una larga vida del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Será de gran utilidad recordar en el futuro muy próximo -y también en el futuro lejano- las fotografías sobre la presencia de MEC en estos días en ese Foro tan relevante porque fue ahí donde ya se definió una buena parte de nuestra historia presente y futura. Los testimonios de los encuentros de MEC reflejan la estrategia instruida por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de fortalecer el diálogo, la cercanía, la apertura, propiciar la cordialidad y lograr un buen trato con los líderes mundiales basado en el respeto mutuo y que éste dé sustento a la cooperación multilateral en beneficio de todo el mundo. Las fotos de MEC con los presidentes Donald Trump de EUA, con Xi-Jinping de China y de Japón, Sanae Takaichi; así como en las que aparece con el Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, y también con poderosos funcionarios del gobierno de nuestro principal socio comercial como lo son el Representante Comercial de EUA, Jamieson Greer, y el Secretario del Tesoro de ese país, Scott Bessent, entre otros, mandan señales de optimismo rumbo a la revisión del T-MEC y son signos verdaderamente alentadores en medio de un ambiente político y económico caracterizado por la incertidumbre.
Los acontecimientos verificados en el Centro Internacional de Convenciones “Hwabaek” de la antigua ciudad de Gyeongju, Corea del Sur (vale señalar que fue la ciudad Capital del antiguo reino de Silla entre los años 57 a. C. y 935 d. C. y cuyo principal logro político fue la unificación de gran parte del territorio coreano, que bien podemos tomar como simbolismo en la actualidad) debemos recordarlos de manera recurrente porque “lo que no se recuerda nunca sucedió” (Alberto Almaguer,novelista argentino), y eso no nos conviene -no en este caso- porque nuestro destino como nación y el de América del Norte están ligados a esos hechos. Cabe recordar que México se unió a la APEC hace 32 años, precisamente en noviembre de 1993, y al cual hoy por hoy pertenecen 21 países (Australia, Brunei Darussalam, Canadá, Chile, China, Hong Kong, Indonesia, Japón, Corea, Malasia, México, Nueva Zelanda, Papua Nueva Guinea, Perú, Filipinas, Rusia, Singapur; Taipei-China, Tailandia, Estados Unidos y Vietnam) y que en estas tres décadas la APEC ha contribuido a la reducción de las barreras comerciales en la región a lo largo del tiempo, lo que ha impulsado el crecimiento económico y el comercio internacional y es aquí donde podemos dimensionar su relevancia.
¿Por qué decimos que es tan relevante lo que pasó en el marco de la APEC? Simple y sencillamente porque no se trató de una reunión más de un foro de naciones; fue el marco y el escenario para que se reunieran, dialogaran y llegaran a acuerdos los dos presidentes de las dos potencias más importantes del orbe, que son las que deciden -por mucho el destino de la humanidad. Donald Trump y Xi-Jinping tenían al mundo en vilo por la llamada “Guerra Comercial” caracterizada por la amenaza y la imposición de aranceles y, si bien aún no concluyen las negociaciones del nuevo acomodo económico mundial, lo que hay que destacar es que a partir del encuentro en Gyeongju se entró en una etapa diferente y que ésta augura entendimientos. De ese tamaño y con esa dimensión es lo sucedido.
También, hay que anotar que no es casualidad que en la página oficial de la Office of The United States Trade Representative (USTR) dependiente de la Executive Office of The President, es decir directamente de Donald Trump, se establezca y difunda que el Foro de la APEC es para promover el crecimiento económico y el bienestar a partir de la liberalización del comercio y la inversión en la región de Asia Pacífico y que sus prioridades sean las de lograr un entorno comercial y de inversión libre, abierto, justo, no discriminatorio, transparente y predecible. Tampoco lo es que la USTR plasme y destaque que el comercio de bienes y servicios de Estados Unidos con APEC totalizó un estimado de 4,1 billones de dólares en 2024, un 5,2 por ciento más (201.600 millones de dólares) que en 2023. Se trata de un reconocimiento claro del peso de ese foro para su economía. Por tanto, si la reunión de la APEC mereció ese nivel de trascendencia a los líderes de las principales potencias globales, y si en ese contexto se verificó el gran encuentro de los gigantes económicos que pone al mundo en una ruta diferente al encono irreconciliable que pronosticaba el caos, es fundamental que los mexicanos respaldemos la estrategia del gobierno de la República para seguir avanzando en la consolidación de un acuerdo comercial como lo es el T-MEC y que del mismo resulten los beneficios para lograr la prosperidad compartida de toda la nación que propone el gobierno federal y a la que, estoy casi totalmente seguro, nadie podrá oponerse como objetivo nacional.
Por decisión de la Presidenta Claudia Sheinbaum, y para bien de nuestro país, las negociaciones comerciales de México y obviamente las del Tratado más importante para nosotros como lo es el T-MEC las encabeza Marcelo Ebrard Casaubon, un hombre que tiene la convicción de que México está destinado a la grandeza y quien hace casi un par de años publicó que “la década en curso tendrá implicaciones profundas en nuestro futuro. Nos jugamos el destino de México …. El mundo está en una etapa de tensión creciente y es difícil anticipar sus desenlaces, pero, por lo pronto, pasaremos de la globalización (y el predominio del paradigma liberal-democrático) a la regionalización … . En ese tránsito, en el país tenemos que maximizar ventajas y reducir drásticamente nuestras debilidades”, señalaba (El Camino de México, Editorial Aguilar, página 295). Para finalizar, una frase de Albert Einstein es aplicable: “Tienes que aprender las reglas del juego y después jugar mejor que nadie”;Marcelo Ebrard es un mexicano conocido y reconocido en el mundo y que sabe las reglas del juego que se están jugando. Sin duda, viene la etapa más compleja, pero vamos con optimismo al encuentro con la historia. Por eso, con optimismo decimos que la presencia y las acciones de MEC en la APEC son muy buenas y que darán como resultado la firma y validación del T-MEC para bien del presente y del futuro de los mexicanos.






