“Se visitan más que los de personas”: así es el cementerio de mascotas en Zamora
El camposanto ‘Huellas’, ubicado en Morales del Vino, ofrece un lugar para despedir con dignidad a los animales de compañía.

En España no resulta frecuente encontrar un cementerio de mascotas, pero los pocos que existen se han convertido en espacios muy visitados. Así lo asegura Fernando Calvo, propietario del camposanto Huellas, en Morales del Vino (Zamora), quien afirma que estos lugares “se visitan más que los de personas”, sobre todo porque los niños motivan a las familias a acudir con frecuencia a recordar a sus animales.
El cementerio fue inaugurado a principios de este año tras más de un año de gestiones. Calvo se inspiró en una pregunta recurrente: “¿dónde van las mascotas al morir?”. Explica que, además de la incineración, cada vez más personas optan por el enterramiento tradicional con caja, lápida y flores, como un gesto de amor y despedida hacia sus compañeros de vida.
Huellas es el primer camposanto de su tipo en la provincia de Zamora y ya ha realizado una veintena de enterramientos, principalmente de perros y gatos, aunque también admite otros animales de compañía como pájaros, cobayas o tortugas. Las tumbas, de un metro y medio por uno de ancho, permiten un entierro digno con una profundidad mínima de un metro, siguiendo normas similares a las de los cementerios humanos.
El proceso para abrir este tipo de instalaciones no fue sencillo, pues las autoridades no contaban con antecedentes claros. Sin embargo, Calvo logró cumplir con todos los requisitos de sanidad, distancia y vallado exigidos por ley. Hoy, el lugar combina flores, recuerdos y gestos emotivos, convirtiéndose en un refugio simbólico para quienes consideran a sus mascotas parte de la familia.
El costo del enterramiento es 115 euros, con sudario y espacio incluidos. Si los propietarios desean agregar una caja o una placa, los precios ascienden a 50 y 70 euros, respectivamente. “No es caro, se trata de ofrecer una alternativa humana y accesible”, comenta el propietario.
Con una capacidad para más de 700 tumbas, el cementerio cuenta con solo 21 ocupadas hasta ahora. No existe límite de tiempo para conservar una sepultura, aunque Calvo planea establecer una cuota simbólica anual de mantenimiento. El recinto está abierto las 24 horas del día, permitiendo que los dueños visiten a sus mascotas en cualquier momento, incluso de noche, “sin miedo a los malos espíritus”, dice entre risas.






