Juan Carlos I confiesa errores y revela admiración por Franco en sus memorias

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El rey emérito reconoce haber recibido 100 millones de dólares de Arabia Saudita y lamenta la relación distante con su hijo Felipe VI

El rey emérito de España, Juan Carlos I, confesó en sus memorias Reconciliación haber cometido errores a lo largo de su vida, incluyendo la aceptación de un regalo de cien millones de dólares del rey de Arabia Saudita en 2008. Además, no oculta su admiración por el dictador Francisco Franco: “Gracias a él fui rey”, escribió, reconociendo haber mantenido “relaciones personales y frecuentes” con el autócrata.

Según adelantó el diario francés Le Monde, las memorias se publicarán en Francia en una semana y en España a principios de diciembre. Juan Carlos afirma que su vida estuvo marcada por amistades nefastas y decisiones motivadas por el amor o la amistad que derivaron en errores de juicio, incluido el controvertido regalo saudí que él define como un acto de generosidad que no supo rechazar.

El monarca también admite haber confiado en empresarios poco escrupulosos y ceder a presiones que lo involucraron en “un lío financiero” que lo superaba. Refiere que actuaron en su nombre principalmente para su beneficio personal, dejando al emérito atrapado en situaciones complejas y delicadas.

Entre los episodios polémicos, Juan Carlos rememora su viaje a Botswana en 2012, calificado como costoso y lejano, que generó suspicacias públicas debido a la situación económica del país en ese momento. Asimismo, lamenta la falta de apoyo de su esposa Sofía durante su estancia en Abu Dabi y expresa un desacuerdo personal con la actual reina Letizia, cuya llegada, asegura, “no ayudó a la cohesión de las relaciones familiares”.

El libro también aborda la distancia emocional con su hijo, el rey Felipe VI, a quien acusa de “darle la espalda por deber”. Juan Carlos relató un encuentro navideño en 2020 en el que ambos permanecieron “encerrados en el silencio de la incomprensión y el dolor”, expresando que le resultaba difícil lidiar con la insensibilidad de su hijo en el plano personal.

Aun cuando las memorias no profundizan en relaciones extramaritales, Juan Carlos admite haber sido víctima de “debilidades” y “torpezas” que hasta entonces pensaba poder ocultar. El emérito defiende que, tras casi 40 años de servicio, no percibe pensión alguna y que siempre buscó un retiro alejado de la vida oficial española, consciente de que muchos han sido decepcionados por sus decisiones.

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