Utilidad del ejercicio sin esfuerzo

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(Friedman D. New York Times; sept 24,2025)

carlos abud

Cuando se siente uno agotado, sin energía o con poco tiempo, con la idea de ponernos la ropa de gimnasia y hacer ejercicio, parece imposible, pero una caminata casual o una sesión de estiramientos, puede ser muy beneficioso.

Estas formas de movimiento de muy baja intensidad conocidas como ejercicio de “zona cero”, es un guiño al entrenamiento por zonas de frecuencia cardiaca, un marco que divide la actividad física en cinco zonas que reflejan diferentes niveles de esfuerzo aeróbico. Es tan fácil que parece casi sin esfuerzo, generalmente se refiere a cualquier actividad en la que la frecuencia cardiaca se mantenga por debajo de la mitad de su capacidad máxima. (frecuencia cardiaca máxima, restar la edad a 220). Es suficiente dar un paseo tranquilo después de cenar, dar una vuelta en bicicleta, jugar con los niños o hacer tareas domésticas ligeras.

Cualquier cantidad de actividad física es buena, dijo Julia Lafrate, médico especialista en medicina deportiva del Centro Médico Langone de la NYU. Muchas personas pueden beneficiarse de un enfoque sin estrés.

Eli Friedman, quien dirige el programa de cardiología deportiva del Centro Médico Cedars-Sinai, aseura que “Quien pasa de no hacer nada a hacer algo es quien obtiene más beneficios”, el moverse cada vez más y a intensidades gradualmente mayores puede mejorar también el equilibrio, fuerza muscular y resistencia.

Algunos estudios sugieren que las personas completamente inactivas se enfrentan a una tasa de mortalidad significativamente mayor en comparación con quienes se mueven un poco más, dijo Christopher LaFlam, fisiólogo del ejercicio del Centro de Salud y Fitness de Duke.

Si el ejercicio de “zona cero” es el único movimiento de rutina, los expertos recomiendan incorporarlo con la mayor frecuencia posible a lo largo del día; puede ser útil como rampa de ingreso a ejercicios más intensos.

La ‘zona cero’ no debe sustituir al ejercicio más intenso. Realizar ejercicio regularmente a intensidades moderadas o vigorosas, el entrenamiento de “zona cero” puede ser un complemento útil de tu rutina, pero no es un sustituto.

Pero en los días de descanso, puede ser una forma útil de descanso activo o recuperación, que puede ayudar a evitar los dolores musculares; puede consistir en estacionarnos más lejos y aprovechar caminar o subir un par de tramos de escaleras, o trabajar en el jardín u organizar el armario.

Alcohol y demencia
(Topiwala A et al. Br Med J doi:10.1136/bmjebm-2025-113913)

El consumo de alcohol es muy frecuente y se asocia a riesgos médicos; el abuso de bebidas con alcohol se asocia a demencia, aunque ésta no parece relacionarse con ingesta leve a moderada, y algunos reportes avalan ventajas del consumir alcohol a dosis bajas.

Para investigar la relación entre el consumo de alcohol y demencia, se designó estudio de cohorte de casos y controles, prospectivo, aleatorizado, participantes entre 56 y 72 años, seguidos por 4 años en cohorte de USA y 12 años en la cohorte de Reino Unido. De 2.4 millones de participantes, 14, 540 desarrollaron demencia y 48, 034 murieron; el riesgo mayor de asociación ocurrió en no bebedores y grandes bebedores (más de 40 copas por semana) 41 a 51% más.

Habrá que considerar que el riesgo puede estar genéticamente determinado y que hay factores asociados como el índice de masa corporal, el menor estado socioeconómico con asociación a menor función cognitiva. Hay pocos estudios que analizan la diversidad étnica, aunque las poblaciones son equiparables a través de europeos, africanos y latinoamericanos.

Estrés y microbioma intestinal
(Brooks M. Medscape sept 28, 2025)

Estrés psicológico crónico es común; hasta un cuarto de adultos norteamericanos reportaron niveles elevados de estrés en su vida cotidiana. Evidencias sugieren que la salud mental se relaciona con el adecuado funcionamiento gastrointestinal y el estrés crónico puede cambiar la diversidad y composición de la microbiota, conlleva a disbiosis, como lo destaca Shaut A gastroenterólogo del NYU Langone Health, con reducción de bacterias enterales benéficas y proliferación de las de riesgo para la salud.

La pasada pandemia de la COVID 19 reveló que la depresión, ansiedad y estrés conllevan a disbiosis por lo menos 6 meses. Estudios recientes enfatizan que hay reducción de Lachnospira y Pascolartobacterias, las que producen ácidos grasos de cadena corta que modulan el sistema inmune.

Hay también evidencia de que el estrés postraumático modifica la microbiota intestinal.

La serotonina cruza la barrera hematoencefálica; el intestino tiene más receptores de serotonina que el cerebro y la alteración de equilibrio de la serotonina puede afectar la microbiota intestinal a través de señales de neurotransmisores. El estrés disminuye inmunidad y torna susceptible o permeable la barrera intestinal a toxinas bacterianas con paso al torrente sanguíneo y organismo en general, con aumento de inflamación sistémica.

La dieta psicobiótica, tiene niveles elevados de prebióticos y comidas fermentadas asociadas a beneficios en la microbiota intestinal. La dieta sana, balanceada, ofrece ventajas innegables. Sin embargo, no contamos con evidencia de que el consumir suplementos de probióticos consiga ventajas a las otorgadas de por si por la dieta sana.

Acetaminofén a 130 años, el analgésico ideal
(Nature 2025; doi.org/10.1038/d41586-025-03116-2)

El tylenol, acetaminofén o paracetamol, ha sido usado por décadas y no se cuenta con evidencia alguna que se asocie a autismo, aunque se utilice en embarazadas, en las que sigue como medicamento de primera línea para dolor y fiebre.

El paracetamol es uno de los medicamentos más seguros. Actúa en vías neuronales entre el cerebro y la médula espinal, así como en las neuronas, contra estímulos nociceptivos.

A diferencia de los opioides que resultan en eventos adversos de grado variable en todos los que los consumen, el uso de paracetamol es muy bien tolerado.

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