Un capitalismo sustentable es posible: El modelo colaborativo de cinco hélices

Uno de los principales retos a los que se enfrenta la humanidad en la época moderna surge de la complejidad de diseñar, integrar y operar tanto eficiente como efectivamente un modelo económico que permita satisfacer las necesidades de la humanidad sin comprometer el delicado balance del medio ambiente, además de promover un balance adecuado entre distintos sectores sociales.
Algunas de las propuestas de mayor peso están descritas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) propuestos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), como un conjunto de metas globales que buscan resolver aquellos grandes desafíos que enfrentamos como humanidad mediante una propuesta de convergencia que permita integrar tres elementos en una agenda de desarrollo global: económico, social y medioambiental.
Con objeto de alcanzar estas metas (que abarcan agendas vitalmente importantes como la erradicación de la pobreza, garantizar salud y bienestar a la población mundial, promover educación de calidad en todos los niveles, diseñar y crear ciudades sostenibles, promover un trabajo decente y crecimiento económico inclusivo, entre otros grandes temas), es vital crear las condiciones para lograr una contribución colaborativa de todos los sectores para integrar efectivamente estas metas en el mediano plazo.
La posibilidad de lograr esta sinergia social, económica y medioambiental no es una trivialidad, debido a que coordinar efectivamente los recursos necesarios para motivar la participación en conjunto representa un reto en sí mismo, dadas las diferentes necesidades y expectativas de cada actor involucrado en el proceso, es necesario crear un modelo colaborativo adecuadamente diseñado que permita la integración de acciones desde contextos y realidades muy diversas.
Por ello, esta visión a futuro representa un enorme reto para transformar el modelo de capitalismo tradicional, enfocado en una creación de valor económico lineal buscando la rentabilidad sin responsabilidad, es decir, estos bienes económicos se producen, consumen y desechan sin considerar el impacto a la naturaleza (tal como se presenta en el caso de la industria del plástico, un elemento que incluso ha entrado a la cadena alimenticia del ser humano, dado que la vida marina es una de las más afectadas por los desechos generados por la producción masiva de este producto).
Para enfrentar retos como este, un modelo de capitalismo sustentable que integre los tres pilares de la sostenibilidad debe promover la colaboración entre diversos actores relacionados mediante espacios de creación y aplicación de conocimientos orientados hacia la innovación, ya sea en la creación de nuevos productos, servicios, procesos industriales, marketing responsable y modelos de gestión organizacional que atiendan a necesidades y expectativas actores tales como gobierno, industria, academia, sociedad y el medio ambiente.
Este tipo de enfoques sistémicos debe enlazar a participante en términos de sus principales contribuciones, como pueden ser las enlistadas a continuación:
- Academia: Contribuyen con la formación de una diversidad de recursos humanos, así como la creación del conocimiento y la investigación aplicada.
- Empresa: Participando en un sistema económico fundamentado en la posibilidad de administrar un negocio para lograr rentabilidad fundamentada en un modelo de economía circular.
- Gobierno: Contribuye con la emisión de permisos, diseño de políticas, otorgamiento de incentivos, subvenciones, infraestructura básica como electricidad, agua, caminos de acceso y otros.
- Comunidad: Se involucra en la creación de actividades para la interacción dentro y el aprovechamiento de sus habilidades creativas en promover acciones sustentables.
- Medioambiente: Referente al espacio en donde se desarrolla la vida natural mediante la interacción de diversos organismos naturales.
De esta manera, implementar un capitalismo sustentable es posible, si como sociedad logramos promover alianzas para lograr estos objetivos a partir de la contribución de las instituciones de educación superior como generadoras de conocimiento, a las empresas como receptoras de dicho conocimiento implementando modelos de economía circular, y el sector público como punto de apoyo integral a entidades relativas a actividades de innovación ambientalmente responsable.






