LA BASURA ESPACIAL UNA PROBLEMÁTICA MÁS ALLÁ DEL COSMOS

Con la llegada del hombre al espacio, en el año de 1961 y a medida que la tecnología y la actividad espacial avanzaban, se fueron convirtiendo en un fenómeno muy importante debido a los nuevos aspectos de vida moderna, en donde comenzaron a lanzarse los primeros satélites y avanzaron las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), las investigaciones meteorológicas y el monitoreo ambiental. Pero fue hasta el año de 1985 cuando en México se llevó a cabo el primer lanzamiento del satélite de telecomunicaciones, el cual ofreció servicios de telefonía, datos y televisión.
Actualmente, países como Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Japón y otros, han estado explorado el espacio y han llevado a cabo programas espaciales en donde exploran diferentes regiones fuera de nuestro planeta y también llevan a cabo misiones espaciales como la investigación de los planetas, estrellas, asteroides y otros cuerpos celestes. Además, se han ido impulsando proyectos científicos de ciencias como biología, química, astronomía y el avance del conocimiento humano en cuestión de la actividad espacial. Sin embargo, a pesar de los múltiples avances y de ser una gran evolución para la vida moderna, también se ha reportado que la actividad espacial ha influido de manera negativa, debido a la cantidad de basura que se desprende en el espacio proveniente de objetos, lo que ha incrementado de forma exponencial la contaminación espacial.
La basura espacial son todos aquellos objetos o restos de emisiones espaciales que han llegado a su límite de vida en la órbita, como las piezas de los cohetes, los fragmentos de equipos generados en algún accidente como las colisiones, explosiones o impactos, los restos de las naves espaciales y de los satélites que fueron enviados al espacio y que ya no tienen ninguna utilidad. Actualmente, no se conoce exactamente la cantidad de basura espacial que existe en la órbita, pero según la Agencia Espacial Europea (ESA por sus siglas en inglés) la cantidad estimada de basura en la órbita de nuestro planeta supera los 130 millones de objetos, los cuales pueden viajar a velocidades de 28.000 km/h, que a pesar de que son tan pequeños, su velocidad de movimiento es suficiente para causar grandes daños. Entre las múltiples problemáticas que se han reportado, se encuentran los daños a las infraestructuras espaciales, lo que genera más desechos espaciales y por ende puede representar una amenaza para la seguridad nacional y económica ya que puede inferir con las comunicaciones, las actividades satelitales y la limitación de futuras misiones al espacio. Además, los restos de combustibles sólidos que flotan en el espacio pueden llegar a ser altamente inflamables que, en caso de una explosión, los contaminantes pueden llegar hasta la atmósfera. De esta manera, la Oficina del Programa de Desechos Orbitales (ODPO) de la NASA menciona que, durante cada día, en los últimos cincuenta años, al menos una pequeña parte de basura espacial ha caído en la Tierra, lo que también representa un grave problema para la vida en nuestro planeta. En este contexto, la basura espacial es una problemática que va más allá del cosmos, porque representa un desafío crítico para la exploración y el uso sostenible en el espacio, pero para poder mitigar esta problemática tanto espacial como ambiental, los expertos mencionan como soluciones: la inversión de tecnología eficiente para mejorar la capacidad de predecir y mitigar riesgos por colisión, la generación de proyectos y alianzas entre empresas y agencias espaciales, en donde se lleve un control de las emisiones y que además se lleve a cabo la limpieza del espacio, sin embargo, los costos son exorbitantes y aún no está claro quién asumirá la responsabilidad financiera de estas operaciones, también se requiere diseñar naves, cohetes y satélites espaciales que sean más resistentes, con mayor tiempo de vida y que las nuevas tecnologías ayuden a mitigar los futuros problemas que se presenten en el espacio. De esta manera, el problema no solo se centra en la densa capa de restos de basura girando en el espacio, sino que todos estos objetos se mueven a grandes velocidades que si uno de los fragmentos, impacta puede inferir en los sistemas de comunicación y en el peor de los casos, si un fragmento perfora el traje de un astronauta que esté realizando alguna misión, entonces pondría en peligro su vida.
Finalmente, es importe que cada vez exista más información sobre estos temas, más plataformas en donde se consulten las misiones, los datos reportados de colisiones o de liberación de basura espacial, los materiales que se envían al espacio y que cada día exista un control mayor sobre esta problemática espacial. ¡Que la imaginación del hombre despegue como un cohete hacia el espacio, pero que sus intensiones lo lleven a cuidar la sostenibilidad del universo!






