Cosas de la Ciudad; Décima falla del Realito y nadie responde

Compartir:

Por: El Diablo Cojuelo

REALITO – Otra vez falló. Y ya van diez en lo que va del año. El acueducto El Realito volvió a colapsar, y con ello, miles de potosinos se quedarán sin agua por enésima vez. La noticia ya no indigna, apenas sorprende. El Interapas “activó su protocolo”, ese que parece un copy-paste cada mes: avisos en redes, tandeo, pipas insuficientes y promesas vagas. Mientras, la ciudadanía sobrevive con cubetas, garrafones y paciencia. ¿Dónde están las soluciones estructurales? ¿Quién exigirá a Aquos responsabilidades reales? ¿Hasta cuándo Galindo y el Interapas dejarán de fingir control? Cada nueva fuga demuestra lo obsoleto del sistema y lo inútil de los discursos oficiales. El agua es un derecho, no un lujo intermitente. Pero en San Luis Potosí, la sed se ha vuelto rutina. Y lo más alarmante: no hay ni siquiera un plan B serio. ¿Cuántas fallas más para aceptar que el contrato Realito es un fracaso?

DISTANCIA – Mientras Galindo sonríe entre la multitud en El Vaticano, miles de potosinos no pueden ni verlo en sus colonias. La ciudad enfrenta desabasto de agua, baches, violencia familiar, casos atroces de abuso infantil y un transporte público a la deriva. Pero su prioridad fue tomarse una foto en Roma. Las audiencias papales no sustituyen la audiencia pública real que los ciudadanos exigen aquí. No necesitamos turismo de agenda ni fingimientos diplomáticos. Necesitamos decisiones, obras, resultados. San Luis no requiere un alcalde influencer, sino un gestor con los pies en el pavimento y la mirada en los problemas de su gente. La distancia entre el discurso y la realidad es cada vez más larga. Como el viaje del edil: lejos, caro y sin retorno. Que el Vaticano bendiga a San Luis, porque su presidente municipal está demasiado ocupado pidiendo selfies divinas para solucionar los infiernos locales.

SIMULACIÓN –  Mientras miles de ciudadanos padecen por la falta de agua, el alcalde capitalino Enrique Galindo sigue de viaje. Esta vez, en El Vaticano, donde presume haber “sido parte” de una audiencia pública con el Papa León XIV. Pero hay que decirlo claro: esas audiencias son abiertas al público general con registro previo. No son privadas, no son diplomáticas, y no garantizan interacción directa con el pontífice. Es decir, no hay gestión real, solo fotos. Galindo agradece a una asociación de municipios por incluirlo en una “agenda”, pero no hay convenios firmados ni beneficios comprobables para San Luis. La ciudad está sin agua, con baches, con inseguridad, y él simula diplomacia municipal desde Roma. ¿Quién le aprobó ese viaje? ¿Con qué justificación? Una gira que no deja resultados no es trabajo, es turismo político. Mientras tanto, acá seguimos secos, inseguros y mal gobernados. Qué insulto tan caro.

ATROCIDAD –  En Matehuala, una niña de 11 años dio a luz. El “padre” del bebé es un hombre de 47 años. Es un caso atroz que solo ahora se investiga como violación. La fiscal María Manuela García Cázares afirmó que el delito se persigue de oficio, pero ¿por qué se supo hasta el alumbramiento? ¿Por qué no se actuó antes? La ley es clara: cualquier relación con una menor de 14 años, incluso con supuesto “consentimiento”, es violación. Y más aún cuando hay embarazo. ¿Qué falló? ¿La escuela? ¿La familia? ¿El sistema de salud? Todo. Es un caso que evidencia la violencia estructural contra niñas en zonas vulnerables. La Fiscalía de la Mujer promete actuar, pero ya es tarde. La menor ya parió. Ya la marcaron de por vida. No basta con procesar al agresor: hay que exigir responsabilidades a todos los niveles. Porque esto no fue un caso, fue una omisión general.

VIOLENCIA – La violencia familiar no es un asunto privado, es un DELITO. Sin embargo, aún persiste la idea de que lo que sucede en casa debe resolverse “en casa”, perpetuando el silencio, la culpa y el miedo. Las víctimas —principalmente mujeres, niños y adultos mayores— son empujadas a callar por temor al juicio social o la desconfianza en las autoridades. Viven atrapadas en un ciclo que normaliza el maltrato físico, psicológico, económico o sexual. Cada golpe, cada grito, cada amenaza debería activar una red inmediata de protección. Pero muchas veces no hay refugios, no hay seguimiento, no hay castigo para el agresor. San Luis Potosí necesita más que campañas: necesita presupuesto para atención, protocolos con enfoque de género y una Fiscalía que actúe con rapidez y contundencia. Nadie merece vivir con miedo dentro de su propio hogar. Y ningún agresor merece seguir libre bajo el pretexto de que “es un tema familiar”.

PROPAGANDA – El Tribunal Electoral del Estado impuso una multa de 50 UMAs al aspirante Miguel Gutiérrez Ortiz por promover su candidatura con bardas pintadas. El castigo equivale a poco más de 5 mil pesos. La resolución fue unánime, pero deja un sabor amargo. ¿Eso cuesta violar la ley? ¿Esa es la consecuencia de alterar la equidad en una elección? El bajo costo de la infracción solo estimula la reincidencia. Si el castigo es mínimo y las ganancias posibles son mayores, la trampa se vuelve rentable. El mensaje es claro: viola la norma, paga poco y sigue en la contienda. ¿Qué autoridad se fortalece con eso? Ninguna. La ley electoral debe ser herramienta de equidad, no un formulario de multas baratas. La confianza en la justicia comicial se erosiona cuando el castigo no duele. El tribunal cumplió, sí, pero el sistema sigue premiando al infractor con indulgencia tarifada.

HAZAÑA –  En medio de malas noticias, el nadador potosino David Olvera brinda un respiro de orgullo. Originario de Ciudad Valles, impuso un nuevo récord mundial al nadar 48.5 kilómetros alrededor de la isla de Manhattan, en Nueva York. Una proeza que no solo habla de su capacidad física, sino de su disciplina, su perseverancia y su compromiso con el deporte. En un estado donde los apoyos a atletas son escasos y la infraestructura deportiva es deficiente, logros como este se vuelven aún más admirables. Olvera representa la tenacidad de quienes no esperan a que el gobierno haga algo, sino que se abren camino con esfuerzo propio. Es un ejemplo que merece ser replicado, difundido y respaldado. Ojalá el gobierno estatal y municipal tomaran su historia como bandera, no solo para la foto, sino para reactivar el deporte como política pública. Porque talento hay, lo que falta es voluntad.

Compartir: