Cosas de la Ciudad; PoliSía mordelona

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Por: El Diablo Cojuelo

MORDIDA– En las últimas semanas, se ha vuelto común observar a oficiales de la Policía Municipal operando en las calles más transitadas de San Luis Potosí como si estuvieran en una feria de extorsión. En puntos estratégicos como el Centro Histórico, Avenida Carranza y Himno Nacional, se bajan de las patrullas, fingen realizar infracciones, pero lo que realmente buscan es el “quinientón” o “doscientón”. No hay recibo, no hay multa registrada, solo dinero directo al bolsillo. Si la víctima intenta resistirse, el chantaje escala: llaman a la grúa, levantan el vehículo y lo mandan al corralón. Todo es selectivo: saben perfectamente a quién sí pueden intimidar y a quién no. Así opera la “ley mordida”, que lejos de erradicarse, parece institucionalizada. ¿Y el alcalde Enrique Galindo? Bien, gracias. Mientras la corrupción circula a plena luz del día, las autoridades hacen mutis, incapaces de aplicar una verdadera estrategia de depuración policiaca.

DRENAJES– San Luis Potosí huele a abandono. Caminar por las calles del centro no es solo un riesgo por la inseguridad, también lo es por el asqueroso espectáculo de drenajes atascados de basura. Papeles, botellas, bolsas, todo lo que no se quiere en casa, termina en las alcantarillas. ¿Quién lo permite? Todos. Desde quienes tiran residuos en la vía pública hasta las autoridades municipales que brillan por su ausencia cuando de limpieza y mantenimiento se trata. La falta de cultura cívica es alarmante, pero más lo es la falta de una política pública efectiva que mantenga libre de desechos las vías de desagüe. El resultado: coladeras tapadas, olores insoportables, calles inundadas con el primer aguacero y, por si fuera poco, enfermedades respiratorias y gastrointestinales que se multiplican. Limpiar las calles no es solo una cuestión de estética urbana, es una acción urgente de salud pública. ¿Qué espera el Ayuntamiento para actuar?

OMISIÓN– La sequía que atraviesa San Luis Potosí no es una noticia nueva, pero la respuesta oficial parece siempre tardía. A medida que la temperatura sube y la tierra se agrieta, la amenaza de incendios forestales se vuelve constante. Sin embargo, sigue habiendo personas que hacen quemas sin permiso, dejando a su paso cenizas y devastación. Peor aún, la falta de vigilancia y de sanciones por parte de Protección Civil permite que esta práctica se reproduzca sin freno. A eso se suma la omisión de mantener limpios terrenos baldíos y zonas rurales, muchos de ellos convertidos en trampas mortales durante la temporada de calor. La prevención no puede seguir siendo un mensaje en redes sociales. Se necesitan operativos, brigadas, campañas reales y sanciones ejemplares. Porque en esta crisis climática, cada chispa puede convertirse en tragedia. Y cada omisión institucional también.

PROMESAS–  En medio de una sequía severa, muchas colonias del municipio se enfrentan a la desesperación de abrir la llave y no ver caer ni una gota de agua. Los reportes al Interapas se multiplican, y la respuesta siempre es la misma: “les mandamos la pipa”. Pero la pipa nunca llega. O llega días después, o va a colonias equivocadas. En pleno siglo XXI, con tanta tecnología y sistemas de geolocalización, resulta inadmisible que no se pueda tener un esquema eficiente de distribución. Pero el fondo del problema no está en la logística, sino en la negligencia. Interapas es un organismo sumido en la opacidad y la burocracia, más preocupado por justificarse que por resolver. Las colonias afectadas no piden milagros, solo agua. Y ante la crisis hídrica, no hay margen para excusas. El Ayuntamiento debe asumir su responsabilidad y transformar el desabasto en un tema prioritario, no en una calamidad cotidiana.

VOTAR– La elección para integrar al nuevo Poder Judicial en San Luis Potosí se ha convertido en un acto de fe más que en un ejercicio democrático. La escasa información, la opacidad del proceso, y la indiferencia ciudadana conforman un cóctel que amenaza con deslegitimar el objetivo de democratizar la justicia. ¿Cómo participar en algo que no se entiende? ¿Cómo votar si no se conocen los perfiles, si no hay campañas visibles ni debates públicos? La apatía no es culpa del ciudadano, sino de un sistema que no ha sabido explicar por qué este proceso importa. El INE hace lo que puede, pero sin recursos y sin difusión, todo queda en un simple trámite. Votar es un derecho, sí, pero también una responsabilidad. Y para ejercerla, se necesita confianza y claridad. Urge una estrategia seria de comunicación institucional si se quiere que esta elección tenga algún grado de legitimidad social.

SOMBRAS– Después de las nueve de la noche, San Luis Potosí entra en penumbras. Las luminarias funcionan a medias, algunas no encienden en absoluto, y otras titilan como si anunciaran el caos que viene. Calles oscuras son sinónimo de peligro: aumenta el riesgo de accidentes, de asaltos, de atropellamientos. Los ciudadanos tienen que decidir si caminar rápido, con el celular escondido, o no salir de noche. ¿Y el Ayuntamiento? Brilla por su ausencia. Mientras se anuncian inversiones millonarias en modernización del alumbrado, los resultados son tan tenues como la luz que emiten los focos fundidos. La inseguridad no solo se combate con patrullas, también con infraestructura funcional. Pero en la capital potosina, parece que alumbrar una calle completa es más complicado que iluminar una campaña política. No pedimos luces de neón, solo alumbrado digno. Porque vivir con miedo cada noche no puede seguir siendo lo normal.

NEGRAS–  El brote de aguas negras en diversas colonias de San Luis Potosí, como La Lomita y Desviación Negrete, es una emergencia sanitaria que se ignora olímpicamente. Desde hace más de una semana, los vecinos viven entre olores insoportables, insectos, y el riesgo latente de enfermedades. La red de drenaje colapsó, sí, pero no por sorpresa: lleva años en abandono, sin mantenimiento ni renovación. Cada queja vecinal se pierde entre oficios sellados y promesas incumplidas. El resultado es que hoy muchas familias tienen que vivir literalmente entre mierda. ¿Qué están esperando las autoridades municipales y estatales para actuar? ¿Una epidemia? Esta situación no solo revela la precariedad de la infraestructura, sino también la deshumanización de un sistema que tolera que personas vivan en condiciones insalubres. Drenaje es salud pública. Y no puede seguir siendo ignorado como si fuera un problema invisible.

FAKES– La desinformación es otra pandemia. En tiempos electorales y de crisis, las redes sociales se llenan de noticias falsas, imágenes recicladas y titulares alarmistas. Es cierto que muchas veces hay una necesidad genuina de denunciar lo que ocurre, pero también es cierto que hay quienes lucran con el miedo. Publicar fotos de robos de hace meses como si fueran actuales, o videos editados fuera de contexto, no solo daña a quienes buscan justicia, también socava la credibilidad de medios y ciudadanos. Una denuncia legítima se invalida cuando se mezcla con una mentira. Las autoridades tienen responsabilidad en brindar información veraz y oportuna, pero nosotros como ciudadanos también tenemos la obligación de verificar antes de compartir. La lucha contra la corrupción, la inseguridad y el abandono institucional no se puede ganar con trampas. Que la verdad, aunque cruda, sea siempre el arma más fuerte. No más fake news, ni por descuido ni por interés.

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